lunes, 13 de enero de 2014

Trusting Lover - Capítulo 4

Rhage condujo hacia la mansión Stratford, como Lohrena le había pedido.


Cuando iban a mitad de camino, lo suficientemente alejados de la hermandad, se detuvo en el arcén para quitarle la venda a Lohrena. Solo el tocarla así lo estaba volviendo loco de deseo, y tenerla tan cerca, oliendo esa fragancia que era únicamente suya, le hacía desear que no tuviera que alejarse de ella esta noche. Ella lo deslumbró con su sonrisa en cuanto la venda cayó de sus ojos.

- Gracias.
- No hay de qué.

Volvió a arrancar el coche y Lohrena se aclaró la garganta.

- Te... ¿te importaría mucho parar en un súper o algo? No tengo nada de comida en casa.
- Eso está hecho.

Se detuvieron en un 7/11 y Lohrena compro varias cosas mientras el miraba a su alrededor, alerta por lo que pudiera pasar.


La ayudo a llevar las cosas al coche, sin poder sacudirse la sensación de incomodidad. Volvieron a ponerse en camino y notó como ella lo miraba.

- Rhage, ¿estás bien?
- Si, ¿por?
- Pareces nervioso, inquieto. Y estas sudando.
- No es nada. ¿Me das una piruleta? Están ahí en la guantera.

Lohrena la abrió, sorprendiéndose.



- ¡Vaya! Sí que te gustan las piruletas... ¿Algún sabor en particular?
- El que sea. Y coge tu uno si quieres.

Le abrió uno con sabor a fresa y se lo dio.

- Estoy bien, pero gracias.

Él mordió el caramelo, masticando con ganas. 

- Oye, te vas a destrozar los dientes.

Rhage sonrió y le guiñó un ojo.

- Somos vampiros, eso no es posible.

Rhage estaba manteniendo el control a duras penas y sabía que tenía que aguantar hasta dejarla en su casa y volver a la mansión, aunque tuviera que hacerlo desmaterializándose y dejando atrás su GTO. No podía entrar en su periodo de necesidad con ella delante, porque ella ya había pasado por esto con Muhrder. Él no le haría eso. Además, si perdía el control, a saber lo que le haría...

Rhage estaba mal, aunque intentaba actuar como si no le pasara nada. Se había tomado 4 piruletas ya, pero Lohrena notaba como temblaba y sudaba. Ella había visto los mismos síntomas antes. En el pasado. Con Muhrder. Miro su entrepierna y el enorme bulto que apretaba contra sus pantalones, se lo confirmó. Rhage estaba a punto de entrar en su periodo de necesidad. De repente le entró miedo, pánico, al pensar que se podía repetir la historia. Ella había ayudado a Muhrder en su necesidad y había terminado sola y embarazada, repudiada por la Glymera y junto a un humano obsesionado por ella y después de todo este tiempo, ya no le quedaba ni su hijo... que había muerto a manos de la hermandad.

- ¿Lohrena?

Miró a Rhage que la observaba con preocupación.

- ¿Estas bien princesa?

Lohrena asintió.

- Hemos llegado.

Miró a su alrededor y vio que efectivamente estaban delante de su antiguo hogar.

- Bueno... pues gracias por todo supongo. A pesar de todo.

Le sonrió y Rhage asintió, pero tenía mala cara. Por impulso. Lohrena se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. Vio como el cerraba los ojos con fuerza. No tenía que haberlo hecho... estaba a punto de disculparse cuando él la sorprendió con su tono seco.

- Vete Lohrena, por favor.

Debía de sentirse ofendida, pero si realmente estaba entrando en su periodo de necesidad, estaría sufriendo y verlo así le dolía. Y más sabiendo que se estaba aguantando para no mostrar su debilidad.

- Rhage yo... yo te puedo ayudar. Si no tienes a nadie... yo estoy dispuesta a...

El abrió los ojos y la miró, haciendo que jadeara. Sus ojos brillaban incandescentes y estaban completamente blancos. Cuando hablo, su voz sonaba distorsionada.

- No lo creo Lohrena.

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