lunes, 10 de noviembre de 2014

Lover Divided - Capítulo 17

Zsadist tiene que dejar de ser un capullo.
Había entrado de nuevo en el cine para pedir disculpas a Nabilah cuando oyó a su hermano decir eso. Genial. Perfecto.
De putísima madre.
No se dieron cuenta de que volvió a salir y decidió ir al Iron Mask. Igual alguno de los hermanos estaba allí y se podría desahogar en silencio. Pensó en conducir su Porsche pero pasó, se desmaterializaría.
Joder. Lo que acababa de pasar en el cine era lo más intenso que había vivido jamás. Podía sentir lo que sentía su hermano, casi como si fueran una sola persona. Nunca antes le había pasado.
Incluso ahora, sabía que Phury estaba deseando besarla y hacerle el amor, pero se esperaría, por él, por Z.
Retorcido.
Perverso.
Palabras para describir su situación.
Bendición.
Lewlhen.
También esas palabras servían.
Apareció en el callejón al lado del Iron Mask y se pasó la mano por la cabeza rapada. Vaya situación. Necesitaba matar algo.
Y mira por donde, era su noche de suerte.
Al final del callejón había varios antis, por lo que se escondió detrás del bombo de la basura, a ver si oía o veía algo. Necesitaban la localización de Muhrder.
Aunque una parte de él decía que si terminaban con Muhrder, Nabilah ya no tendría que quedarse en la mansión. Y eso era una puta mierda.
Sintió como Phury se desmaterializaba a su lado y no gruño por no alertar a los bastardos al final del callejón.
Su hermano los detecto de inmediato y no dijo nada. Joder. Estaban tensos, incomodos. Así no podían luchar.
Los cuatro antis comenzaron a moverse y pasaron por su lado sin detectarlos.
Panda de inútiles.
Saco sus dagas y las lanzo las dos a la vez, alcanzando a dos de ellos.
Los otros dos se giraron para luchar y Phury estaba justo ahí, esperándoles.
- ¡Necesitamos uno vivo!
- Entendido.
Zsadist salto sobre uno de los heridos y le clavo la daga con facilidad. El otro sin embargo, no se dejaba matar. Hijo de puta.

*-*-*-*-*

Nabilah se sentó en el sofá con una manta. Después de que Z se marchara y Phury también la dejara sola, se ducho y se puso un pijama. Estaba hecha un lío. Algo que no sería así si Z no se hubiese marchado. Macho estúpido.
Rhage y Butch aparecieron en el vestíbulo, vestidos para luchar. No se dieron cuenta de que ella estaba en la sala de juegos.
- Phury me mandó un mensaje. Están en el callejón y la cosa se está poniendo fea. Así que tu desmaterialízate al principio, que yo lo haré al final del callejón. Vamos a matar a esos cabrones.
Se marcharon y ella quedo atrás preocupada. No le gustaba nada que tuvieran que salir, aunque sabía de sobra que eso era lo que hacían. Por esa misma razón pertenecían a la Hermandad. Pero ella tenía miedo. Muhrder seguía ahí fuera y no quería ni pensar en que pasaría si se lo encontraban.
A una hora del amanecer, a Nabilah ya no le quedaban uñas, a Vishous lo tenía loco con la pregunta, han llegado ya, y los doggen ya no sabían que hacer para que se quedara quieta.
- Nab!
Lohrena bajo las escaleras en su busca.
- Rhage me acaba de llamar, están heridos los dos. Así que baja al quirófano. Ya.
- ¿Hay que operarlos? ¿A los dos?
Su visión se nublo un instante. No podía operarlos a los dos a la vez, y si tenía que elegir… no sabría a quién.
Respiro hondo. Era una profesional. Tenía que actuar como tal. Los revisaría y actuaría en función a la severidad de sus heridas. Si, esa era la manera correcta. Y gracias a la Virgen, porque si dependía de ella, terminarían los dos muertos ya que simplemente no podía elegir.
Espero en el túnel a su llegada, y por fin escucho un coche. Y risas. Algo que no concordaba con lo que estaba esperando. ¿Pero igual no eran ellos? No… esa risa definitivamente era de Rhage.
¿Entonces?
Entraron en el túnel y Nabilah suspiro de alivio.
Z andaba solo, pero cojeando bastante y dejando un rastro de sangre detrás de él.
Laceraciones en pierna derecha, y varias contusiones.
Phury estaba apoyado entre Butch y Rhage, su pierna prostética desaparecida. Tenía la camisa desgarrada y varios cortes en el pecho.
Las heridas eran muy similares, entonces… ¿a quien debía curar primero? ¿A quién iba a elegir?


Lover Defeated - Capítulo 17



El agua caía en cascada alrededor de ellos y lo único que pudo hacer fue mirarla a los ojos. Joder, pero su chica estaba buenisima, y la magnitud de lo que estaba haciendo por él...
Bueno mierda.
Le debía muuuuucho.
Él sostuvo sus caderas fácilmente en su lugar cuando ella trató de mecerse hacia adelante y atrás, y él sonrió ante su gemido frustrado.
- ¿Por qué no te mueves?
- ¿Qué prisa tienes, cara?
- Gah! Eres exasperante.
Él la penetro de golpe, inesperadamente, haciéndola jadear.
- ¿Lo soy?
- Oh, Dios. ¡Sí! Lo eres. ¡Muéveteeeeeee maldita sea!
- ¿Asi?
Salio de ella casi por completo antes de penetrarla con fuerza una vez más, enterrándose en  su húmedo sexo.
- ¡Elvar!
- ¿Qué pasa cara?
Él mordisqueó su mandíbula a la vez que comenzó a moverse con empujes superficiales y lentos que no le daban suficiente fricción. Sin embargo, sus desesperados maullidos y gemidos lo tenían a él, al borde del orgasmo. Ella lo agarró del pelo y tiró de su cabeza hacia atrás con fuerza haciéndole gemir.
- Follame. Ahora.
Muy bien.
Sus caderas se movieron hacia atrás y adelante ante su orden y ambos gruñían con cada penetración profunda. Joder sí.
Sus colmillos eran tan largos que no podía cerrar la boca, pero sí que podía besarla. Qué fue exactamente lo que hizo. Podía sentir su núcleo contraerse a su alrededor y sabía que ella estaba cerca. Incrementando la velocidad bombeo duro, un dentro-y-fuera constante hasta que la tenia de nuevo lacia entre sus brazos.
- Grita para mí cara.
Y ella lo hizo. Su nombre cayó de sus labios con tal facilidad que era como si lo hubiera gritado siempre, y vaya si eso no hacía que se sintiera todo un macho.
Ella estallo en un clímax tres veces más, alrededor de su polla hasta que finalmente Elvar no pudo soportarlo más.
- Joder. Eres. Mía.
Con un gruñido salvaje se vació dentro de ella, llenando sus paredes internas con su esencia, reclamándola como suya en un baile tan antiguo como el mundo. Bombeo y bombeo hasta que estuvo seguro de que ella le había sacado cada gota y apenas podía sostenerlos. Presionó su espalda contra la pared y Hope se quedó sin aliento, probablemente por lo fríos que estaban los azulejos. Apoyó la cabeza en el hueco de su cuello.
- Sólo dame un minuto.
- Vale.
Podía sentir su sonrisa contra su oído y besó la piel de su cuello. Y así si más, el Señor Feliz ya estaba duro de nuevo, creciendo dentro de ella. Su suave gemido le dijo que ella lo deseaba tanto como el a ella. Pero esta vez, cuando él la tomara, sería como macho vinculado. Él quería que fuera jodidamente perfecto. Cerro el grifo, salió de la ducha y los envolvió en una enorme toalla.
- ¿Tienes frío cara?
Ella sacudió la cabeza y se mordió el labio, haciéndolo gruñir de nuevo.
- Llévame a la cama.
- Sí, señora.
Ella sonrió feliz mientras él la tumbo y comenzó a moverse con una lentitud insoportable. La estaba volviendo loca. Su cabeza se movía de lado a lado sobre la almohada y sus uñas arañaron a lo largo de su espalda con fuerza.
- Elvaaaar.
Él esparció besos a lo largo de su clavícula mientras perezosamente bombeaba dentro y fuera, hasta que de pronto, el mundo dio la vuelta y se encontró boca arriba.
¿Cómo diablos había ella logrado eso?
- Basta de juegos, caro. Si no me das lo que necesito, ya lo tomo yo.
- ¿Ah sí?
Movió sus caderas hacia arriba, casi levantándola de la cama y vio como sus ojos se cerraron.
- Me perteneces ahora, cara. Así que incluso si me tienes inmovilizado sobre a la cama, yo puedo darte más placer de lo que nadie te ha dado.
- ¿Ah sí?
Su ceja se arqueó de manera juguetona mientras trataba de mover sus caderas.
- Oh sí. Ya lo veras… te lo pienso demostrar ahora mismo.
Hope se rio, pero pronto su risa se convirtió en gemidos cuando Elvar le mostró cuán experto era, incluso mientras ella lo mantenía inmóvil sobre la cama.

* - * - * - *

Horas más tarde Hope no podía dormir. Ya casi había salido el sol de nuevo, lo que significaba que habían estado haciéndolo durante toda la noche. Habían terminado en la cocina en un momento dado, porque bueno, tenían que comer. Y entonces él le había mostrado la casa a su manera. Lo habían hecho en el mostrador de la cocina, en el sofá de la sala, sobre el escritorio de la oficina. Incluso en las escaleras. Hasta que habían terminado de nuevo en su dormitorio.
El macho tenía A-G-U-A-N-T-E.
Tanto, que estaba deliciosamente dolorida en todos los lugares correctos. Y ahora él estaba más que dormido, mientras que ella no lograba conciliar el sueño.
Observó a Elvar durante un tiempo, sintiendo tantas cosas que ella no estaba segura de cómo procesarlo todo. Renunciando al sueño, ella bajó las escaleras, pensando que tal vez debería llamar a casa. Su padre y su tío V probablemente estaban flipando ahora mismo. Su mahmen, no tanto, ya que sabía que Hope podía cuidar de sí misma, pero aun así... La cosa era que su tío sería capaz de rastrearlos desde donde fuera que ella llamara, así que ella no podía coger el teléfono y llamar. Los correos electrónicos también eran rastreables y las cartas por correos eran condenadamente lentas. Si tan sólo pudiera hacer que su tío estuviera de su lado...
Hunter.
Su hermano tendría que ser el que la ayudara.
Pero ella esperaría hasta Elvar estuviera despierto para hacer la llamada, a pesar de que iba en contra de todo lo que ella era. Iba en contra de su naturaleza el consultar con nadie sobre algo que quería hacer.
Pero bueno había otra cosa de la que se tenía que encargar, y no podía ver ninguna razón para esperar. Elvar le había dado una tarjeta de crédito que la Hermandad no sería capaz de rastrear y le había dicho que comprara todo lo que necesitaba. Ella sonrió mientras comenzó a hacer arreglos para esa misma noche.
Cuando todo estuvo organizado, ya era por la tarde y estaba agotada así que se quedó dormida en el sofá. Para ser despertada poco después. 
La mirada en el rostro de Elvar no tenia precio, y sostenía su esmoquin en la mano. Un regalito que ella había dejado en su habitación.
- ¿Te importa decirme a que viene esto?
Ella sonrió ampliamente.
- ¡Nos vamos a casar!
- ¿De qué demonios estás hablando?
- Estoy hablando del hecho de que en aproximadamente una hora un sacerdote viene hacia acá para unirnos en sagrado matrimonio.
- ¿Te has vuelto loca?
- No. Te dije que esto era lo mejor que podíamos hacer después de vincularnos.
- ¿Una boda humana? ¡Pensé que estabas bromeando!
- Ah, bueno, ¡perdóname por querer salvar tu culo!
- Hope, ¿qué coño, cara? Lo agradezco más que cualquier otra cosa, pero ¿de verdad crees que tener una boda humana salvará mi culo de cualquier cosa que la Hermandad decida hacerme?
- ¡Sí! Y si no, la reina intervendrá. Ella hizo que Wrath se casara con ella al estilo humano, así que ¿por qué no podemos nosotros hacer lo mismo?
- ¡Mierda! No sé, ¿tal vez porque a Vishous no le importara una mierda cuando me despelleje vivo? O espera, tal vez Manny quiera hacerme una lobotomía, sin anestesia.
- Oh, Dios mío Elvar, ¿qué diablos crees que son en mi familia, monstruos?
- No, pero sé que son jodidamente protectores de sus hembras. Y tú eres una de ellas.

- Sí, y tú me protegiste de ese gilipollas, ¡así que eso te hace igual que ellos! ¡Gilipollas!
Ella se marcho enfurecida. ¿Cómo se atrevía a no apreciar todo lo que estaba haciendo por él? Se encerro en la habitación de invitados, donde estaba su vestido de novia, todo pedido de una tienda cercana. Lo que hacia el dinero…
Y pensar que había sentido excitación al pensar en su boda. ¡Vaya gilipollas estúpido!
Cogió su móvil y desactivo el GPS, aunque no estaba segura de que eso evitaría que su tio los pudiera encontrar. A la mierda. Elvar era tan idiota que se merecía que la Hermandad lo encontrara.
Marcó el número de su hermano y esperó.
- Hola.
- Hola hermano mío.
- Hope, ¿dónde coño estas?
- Cálmate. Estoy bien, estoy a salvo.
- Santa mierda. ¿Estás segura? Dime dónde estás, voy a ir a por ti.
- Hunter, necesito que hagas algo por mí. Necesito que hables con Wrath y le pidas que conceda la inmunidad a Elvar.
- ¿Estás loco? ¡Casi mata a un macho!
- ¿Casi?
Su sangre se helo en sus venas. ¿Vix no estaba muerto?
- Me tengo que ir. Por favor, no le digas a nadie que llamé. Te quiero hermano.
Colgó y desactivado su teléfono, sacándole la batería. Necesitaba decírselo a Elvar.
Un golpe en la puerta la sobresaltó y se sorprendió al encontrar Elvar, que llevaba el esmoquin que le había comprado, puesto.
- El sacerdote está aquí.
- Escuchar Elvar...
- No. Por favor. Yo... quiero disculparme. No me esperaba que hicieras todo esto. Por mí. Me cuesta entenderlo.
- Elvar.
- Quiero casarme contigo. De verdad que si. Quiero estar vinculado a ti y casarme contigo y hacer una ceremonia de emparejamiento como la Virgen Escriba manda. Así que por favor, vístete y cásate conmigo ¿Por favor?
Ella asintió con la cabeza.
Una vez que estuvieran casados y los humanos se hubieran marchado, ella le diría que había llamado a Hunter y que Vix estaba vivo.
Sólo tardo un par de minutos en estar lista, ya que el vestido era de seda y era fácil poner. Y de quitar. Ella nunca usaba maquillaje y su pelo estaría mejor suelto así que, voilá. Material de novia al instante.
Ella respiró hondo y trató de ignorar la sensación de malestar que se asentó en su estómago al pensar en la llamada telefónica con Hunter.
Cuando llegó a las escaleras, supo por qué.
Hunter tenía a Elvar agarrado por el cuello. Un movimiento y le arrancaría la cabeza de inmediato.
- Hunter, suéltalo.
- Hola hermanita. Me alegra ver que estás bien.
- Suéltale.
- No lo creo. Él va a venir con nosotros.
- ¿Nosotros?
Ella se dio la vuelta ya sabiendo a quien iba a encontrar.
Vishous los había encontrado después de todo.
- Hola sobrina. Es un asco cuando se apaga el GPS y aun así soy capaz de encontrarte, ¿verdad?

jueves, 6 de noviembre de 2014

Lover Divided - Capítulo 16

Nabilah se estaba volviendo loca de deseo, sentada entre ambos hermanos, oliéndolos, sintiéndolos tan cerca… Estaba empapada, mas excitada que nunca.
La peli estaba más que olvidada, ya que con el calentón que tenía, no se podía concentrar en la trama. Dejo el bol en el suelo. Estaba demasiado distraída hasta para comer.
- ¿No quieres más?
- No gracias.
- ¿Quieres otra cosa?
- Nop.
Dejándose caer hacia atrás en la butaca, se mordió el labio. Se le había ocurrido una travesura, en la oscuridad de la sala… pero no sabía cómo reaccionarían ellos. Solo había una manera de averiguarlo.
Extendió los brazos, descansando sus manos sobre las rodillas de los guerreros. Ambos estaban más tensos que las cuerdas de un violín y necesitaban relajarse. Ella sabía justo como conseguirlo. Subió sus manos desde las rodillas, por la cara interna de los muslos, notando los fuertes músculos tensarse más bajo sus manos. Se lamio el labio al llegar a las cremalleras de los pantalones, uno de cuero, el otro de tela.
Gracias a la Virgen era ambidextra, así que no le costó ningún trabajo bajar las cremalleras y sacar sus pollas ya duras.
Sin sentir un ápice de vergüenza comenzó a acariciarlos, disfrutando de lo duros que estaban por ella… Pura seda sobre acero.
El olor especiado de sus olores de vinculación llenaban la sala de cine y Nabilah contuvo un gemido. Siguió bombeando, casi deseando tener un brazo más para poder tocarse a sí misma.
Casi como si le hubiesen leído la mente, ambos machos se movieron a la vez, girándose hacia ella. Sin mirarse, acariciaron sus muslos, subiendo con facilidad la falda del vestido. Cuando llegaron a su sexo debieron notar lo mojada que estaba porque ambos gruñeron a la vez y como si lo hubiesen hecho miles de veces antes, se movieron en perfecta sincronización. Uno de ellos, no sabría decir quien, la penetro con varios dedos, mientras que el otro acaricio su clítoris a un ritmo enloquecedor. Siguió acariciándoles, desde la punta a la base, y desde la base a la punta, haciéndoles gemir. En la oscuridad, con la luz de la pantalla de fondo, pudo ver como los dos tenían los colmillos completamente extendidos. Quería sentirlos mordiéndola…
Echo la cabeza hacia atrás, exponiendo su cuello a los dos, y espero.

*-*-*-*-*

Phury gruño de nuevo al ver el cuello de Nabilah. No debía… pero si ella los dejaba… Su hermano sentía exactamente lo mismo. De alguna manera sentía a Z más cerca que nunca. Sabía lo que estaba pensando, lo que estaba haciendo, y hasta lo que estaba sintiendo.
Se atrevió a mirarlo y su gemelo le asintió.
Se alimentarían de su hembra.
Sus colmillos penetraron la piel delicada del cuello de Nabilah con facilidad, y el dulce liquido bajo por su garganta, dándole vida.
Nabilah grito con la fuerza de sus orgasmos, y cuando el comenzó a correrse, tuvo que soltarla para no desgarrar su piel. Movió las caderas a la vez que soltó un grito ronco. A la vez que su hermano.
Jodeeeeeeeeeeeer.
Nabilah no les soltó y el orgasmo pareció no tener fin.
Después de varios minutos, su cuerpo finalmente se calmó, y pudo abrir los ojos.
La sonrisa de Nabilah era radiante y se levantó coqueta.
- Podríamos seguir con esto en mi dormitorio…
Joder sí.
- A la mierda con esto.
Zsadist se levantó y antes de que tuviera la cremallera completamente subida, ya estaba saliendo de la sala de cine.
- Yo…
Lorena estaba herida y eso lo ponía de muy mala leche.
- No te preocupes. Mi hermano es… tiene que acostumbrarse.
- Si, lo sé. Supongo que me he pasado, es que…
- Hey hey, nada de eso. Tu nos has dejado tus sentimientos muy claros y tanto yo como el sabemos que si estamos los tres juntos, esto… puede pasar.
- Soy una…
- Ni lo digas. No se te ocurra.
- Pero es verdad. Se lo que todos piensan de mí. Joder, yo misma lo pienso.
Phury le levanto la barbilla.
- No te voy a permitir eso. Eres nuestro lewlhen, un regalo de la misma madre de la raza.
Ella desvió la mirada avergonzada.
- Zsadist no lo ve así.

- Zsadist tiene que dejar de ser un capullo. Pero cuando lo haga te prometo que te haremos feliz.

Lover Defeated - Capítulo 16

Hope vio como Elvar se levantaba de donde acababa de matar al lesser. Él estaba más caliente que el infierno para ella en este momento. Se arrodilló y agarró el pie con cuidado.
- ¿Estás bien?
- Estoy bien, sólo esta torcido. No roto.
- Tengo que comprobarlo.
- Y tenemos que irnos. Ahora.
Se levantó de nuevo, mirando a su alrededor por cualquier posible peligro.
- ¿Puedes desmaterializarte?
- Sí, vete. Te sigo.
Él desapareció y ella tomó una respiración profunda, localizándolo con facilidad debido a su sangre en su sistema. Dejó que sus moléculas volaran, reapareciendo junto a él, momentos más tarde, frente a una hermosa casa.
Ella no lo dudó. Se abalanzo sobre él.
Cayeron en la hierba en una maraña de extremidades, besando como si no hubiera un mañana. ¿Quién necesitaba aire cuando tenían esto? Tiró suavemente de su pelo.
- Cara, necesito follarte.
- Dios sí.
- Pero dentro. Primero toca una ducha, ¿recuerdas?
Ella gimió, pero se levantó con él. Tenía razón, por supuesto.
- Bienvenida a mi humilde morada.
Él sonrió mientras sacaba una llave de debajo de una maceta y abrió la puerta.
- Las damas primero.
- Gracias. Es increíble.
Él se encogió de hombros.
- Es una casa segura. No es tan especial.
Elvar cerró la puerta y encendió las luces.
- Estamos a salvo aquí. Y abastecidos, hay de todo. ¿Tienes hambre?
Ella ronroneó suavemente.
- Oh, sí. Estoy muy hambrienta.
- Ok, ven, la cocina está justo aquí.
- ¿Elvar?
- ¿Sí?
- No tengo hambre de comida, precisamente.
Su fuerte inhalación la hizo sonreír y se lamió los labios cuando Elvar se dio la vuelta para mirarla.
- ¿Ah sí? ¿Y de que tienes hambre, cara?
- Llévame a la ducha y te lo mostraré.
Su gruñido erótico acompañado por su olor de vinculación  la tenía empapada. La verdad era que verle matar a ese lesser, una vez más en su defensa, termino de derretir su corazón por este macho.
No había olvidado la forma en la que se había congelado, y Hope le haría hablar de eso, pero no ahora.
La levantó con facilidad, obviamente pensando en su pie, que todavía estaba un poco dolorido, pero ya curándose. Envolviendo sus piernas alrededor de su cintura, ella lo miró a los ojos mientras subía por las escaleras. Ni una sola vez desvió la mirada para ver a dónde iba.
Llegaron a un cuarto de baño de mármol negro, que tenía una ducha enorme, tal y como a ella le gustaba. La sentó cuidadosamente en la encimera y se limitó a mirarla.
- No tenemos por qué hacer esto. Todavía podemos parar.
- Elvar, te deseo.
- No voy a ser capaz de guardármelo dentro esta vez.
- Pensé que habíamos quedado en que ese era el plan. Vincularnos.
Presionó su frente contra la de ella mientras le agarro la cabeza.
- No quiero obligarte. O hacerte sentir como no te queda otra. Puedo lidiar con cualquier consecuencia...
- Elvar, caro, si no estás dentro de mí pronto, voy a gritar.
Sonrió antes de presionar sus labios contra los de ella. Comenzó lento y sensual. Nada como el beso salvaje de momentos antes. Era gentil, sus pulgares acariciando su mandíbula como si ella fuera el tesoro más preciado.
Ella agarró su camisa entre sus puños deseando, no, necesitando que fuese más intenso. Lo necesitaba salvaje. Feral.
Necesitaba que fuese un macho vinculado y la reclamara.
Su ronroneo necesitado hizo el truco. Pronto su mano le tiraba del pelo, inclinándole la cabeza hacia atrás y empujando su lengua más adentro. Sus colmillos largos se chocaban haciéndole gruñir con más fuerza.
- Ropa. Ahora.
- Lo mismo digo.
Se apartó y literalmente se arrancó la ropa de su cuerpo. Hope estaba demasiado aturdida para desvestirse, pero el rápidamente se encargó de eso, rasgando su camisa por la mitad y levantando su culo para quitarle los pantalones vaqueros. Su ropa interior era lo único que quedaba y él no dudó en destrozarla para exponer su cuerpo a su hambrienta mirada.
- Joder cara, eres tan hermosa.
Sus manos vagaron sobre su musculoso pecho.
- Tu tampoco estas nada mal...
Ella lamió su cuello, justo sobre las pequeñas heridas de las que se había alimentado antes y soltó un gruñido. Su olor de vinculación estaba saliendo de su piel y ella casi podía saborearlo. Pronto, eso sería parte de ella.
Sorprendentemente, la idea no la asustaba como siempre lo solía hacer.
Hope puso sus brazos alrededor del cuello de Elvar y él se acercó, rozando su entrada con su polla.
- Hazme tuya.
- ¿Estás…?
- Te juro por la Virgen que si vuelves a preguntar si estoy segura, voy a patearte el culo.
Él se río de esto.
- Vale, vale. Sólo recuerda, te lo advertí.

* - * - * - *

La penetró fácilmente en un solo movimiento, haciéndola jadear ante la plenitud.
- Joder.
Ya podía sentir su cómo su olor se convertía en una parte de ella, poseyéndola de adentro hacia afuera. Y ni siquiera había empezado a moverse aún.
Sus uñas le rasparon el cuello.
- Elvar, caro, necesito que te muevas.
Le encantaba cómo cuando ella estaba fuera de control, ella lo llamaba caro. Y ¿cómo no obedecer? Él flexionó sus caderas y comenzó a moverse a un ritmo controlado, dentro y fuera, dentro y fuera, mirándola echar la cabeza hacia atrás en éxtasis.
- Dulce María Madre de Dios...
Ella balbuceó cuando sus movimientos se hicieron más urgentes, llenándola más profundo, más duro.
- Hope, cara, mírame. Ojos en mí.
Ella obedeció al instante y él gimió, casi eyaculando en el acto.
- Ahora eres mía cara. Completamente mía.
- Sí. Dios, sí.
Hope se inclinó hacia delante y lo mordió con fuerza, a pesar de haberse alimentado sólo unas horas antes.
- Oh mierda...
Tenía que dejar de moverse. Y así lo hizo, ganándose un gruñido salvaje.
- Ni. Se. Te. Ocurra.
- Joder nena, es demasiado. Voy a hacerte daño.
Ella movió sus caderas.
- No lo harás.
- No estoy dispuesto a averiguarlo.
Ella sonrió con picardía.
- Oh. Sí que lo averiguaremos...
Su sangre le corría por la barbilla y también a Elvar por su cuello y pecho ya que lo había soltado tan de repente, sin sellar las heridas. Ella se inclinó y lamió su pezón, con la sangre resbalando por su piel.
- Hope...
- Mejor empieza a moverte caro... te puedo torturar durante horas.
- Jodeeeer...
Tan delicioso como eso sonaba, tiró la cabeza hacia atrás y se clavó en ella, hasta las pelotas. Salió lentamente, haciéndola maullar desesperadamente por él, por su polla. No la dejaría al filo esta vez. Ah, no.
La follarla tan duro y la haría correrse tantas veces que ella no sería capaz de moverse mañana.
Elvar se clavó en ella una y otra vez, sabiendo que probablemente era demasiado duro, pero incapaz de detenerse. La estaba reclamando. Haciéndola suya. Adueñándose de ella.
Y ella estaba ahí con él, siguiéndole el ritmo.
- Oh dios Elvar, más duro. Sí. Sí ¡sí!
Ella se convirtió en líquido a su alrededor, su sexo contrayéndose con el primero de sus orgasmos.
Joder sí.
Vio como ella se deshizo en sus brazos, temblando mientras gemía su nombre una y otra vez.
Ella lo miró con los ojos brillantes.
- Tú… no has terminado la vinculación.
Él negó con la cabeza. Para vincularse con ella, tendría que vaciarse dentro de ella. Algo qué iba a hacer. Pero no ahora.
- Aun no he terminado contigo.
- Oh.
Él se río entre dientes mientras la levantó con facilidad, aun enterrado en su interior.
- Es hora de ducharse, cara.
Hope ronroneó cuando el movimiento lo enterró más profundamente y luego gimió cuando el agua caía en cascada alrededor de ellos, llevándose la sangre y la suciedad del día.
- ¿Elvar?
- ¿Qué pasa cara?
- ¿Te vinculas conmigo?

Él gruñó y comenzó a bombear. Un macho vinculado, aunque técnicamente aun no lo estaba, nunca podía decir que no a su shellan, y la forma en la que ella se lo había preguntado... ¿cómo podía decir que no?

domingo, 2 de noviembre de 2014

Lover Divided - Capítulo 15

La siguiente noche Nabilah quedo con las chicas para ir al cine. Les había perdonado, porque después de todo, no tenían mala intención. Además, eran sus amigas, así que no le quedaba otra. Se había puesto guapa, porque esperaba encontrarse con Z o Phury mas tarde… o incluso los dos. El vestido que llevaba era rockabilly, con falda de vuelo, que le hacia sentirse deliciosamente femenina.
Llamo a la puerta pero esta se abrió sola.
- Nab, pasa.
- Tú no eres Lohrena, ni Kihara.
Zsadist levanto un hombro.
- Te prometí una noche de cine.
Se estaba haciendo el indiferente, ¿porque?
Miro a su alrededor impresionada. Era una autentica sala de cine.
- ¿Quieres palomitas, o porquerías… eh chucherías de esas?
Señalo una esquina de la sala que tenia de todo, caramelos, chocolates, y si, también una máquina de hacer palomitas.
- Me encantarían, pero no sé cómo va la máquina.
Zsadist se acercó con una sonrisa casi chula y le dio a un botón.
- ¿Ya está?
- Sip. Ahora a esperar.
- ¿Que vamos a ver?
- Pues eh... tú eliges. Hay romance, drama, acción. No sé, mira a ver que te gusta.
Se acercó a la impresionante colección de películas.
- Aquellas de allí son las de las chicas, igual te gustan más.
Señalo unas repisas que tenían más su estilo de películas, aunque dudaba que Z pudiera apreciar una peli como Magic Mike… Sonrió y se decantó por Los juegos del Hambre. Nada de romance intenso, aunque sí que había un poco de triangulo amoroso…
- Esta.
Zsadist cogió la peli y coloco todo, mientras el aroma de las palomitas llenaba la sala. Dudo en hacerle una pregunta, pero no podía ir por la vida pisando huevos. Y Z sabía de sobra lo que ella sentía.
- Donde esta Phury?
- Luchando. Es mi día libre.
- Ah. Pensé que siempre luchabais juntos.
- Ya no.
Nabilah se mordió el labio, sintiendo un cosquilleo al saber que iba a estar sola con Zsadist. Hasta que se abrió la puerta.

*-*-*-*

Zsadist gruño mentalmente cuando vio entrar a Phury.
- Siento llegar tarde.
- ¿Por qué no estas luchando?
- Me han dado la noche libre.
- Y una mierda.
Phury arqueo una ceja, censurándole en silencio por haber hablado asi delante de una hembra.
La máquina de palomitas escupía maíz sin parar, un pop-pop-pop que llenaba el silencio que ahora reinaba mientras él y su hermano se miraban desafiantes.
- ¿Chicos?
Los dos la miraron a la vez pero no dijeron nada.
- Si os vais a pelear me marcho.
Zsadist mascullo algunos tacos y se pasó la mano por la cabeza rapada. Igual debería irse y dejar a su hermano a solas con ella…
Esa idea se esfumo al ver como Phury entrelazaba su brazo con el de ella para ir a llenar un bol de palomitas y coger más de esos dulces que le gustaban a las tías.
Metió el DVD en el lector y se sentó, la furia evidente en su cuerpo. Estaba tan tenso que podría partirse algo.
La risa de Nabilah le nublo la vista y a la vez le calmo los nervios. Mataría por oír esa risa todos los días de su vida.
No la miro cuando se sentó a su lado, pero ella le toco el brazo y era imposible no reaccionar. ¿Pero qué mierda le pasaba?
Sus ojos lo miraban con ternura y le dio una botella de agua y varias manzanas.
Joder.
Esta hembra iba a acabar con él.
Puso la película en marcha pero no la vio, su mirada estaba clavada en el perfil de ella. ¿Tan malo sería compartirla? Parecía tremendamente feliz sentada entre él y Phury, comiendo esa mierda dulce y viendo la película. No podía evitar preguntarse si hubiesen estado solos, ¿estaría igual de feliz?

Lo miro brevemente, sonriéndole y ofreciéndole palomitas. Cuando el negó con la cabeza, le ofreció a Phury, que también negó. Volviéndose de nuevo hacia la peli, vio la sonrisa traviesa en su rostro. Estaba maquinando algo… ¿pero qué?